23.1.13

Érase una vez

Érase una vez, en la orilla izquierda de un barrio comercial de la ciudad de 4 ríos, había un convento. Pero las feligresas de ese convento eran más bien poco devotas y llevaban una vida desordenada. Todas, menos una. Entre ellas había una novicia bastante devota con verdadera vocación religiosa que les acusaba de la vida libertina que llevaban.

Así que, para no oir sus quejas, las otras monjas la encerraron en una celda, en lo más hondo del convento. Estuvo encerrada durante muchos años, con la única compañia de la oscuridad y hablando sola. A causa de la oscuridad y de la humidad, le empezaron a salir escatas por todos lados, y quedó reducida a un cocodrilo. Pero, como también conservaba su pureza, también le iban saliendo unas preciosas alas de mariposa a su espalda, de aspecto magnifico y de todos los colores.


Sin que nadie se diera cuenta de su transformación, la novicia murió. Y su fantasma, desde entonces, se vería en el río donde cerca estuvo encerrada. Solamente las noches de luna llena, cuando se acerca el alba, ciertos ciudadanos sensibles a los fantasmas, pueden ver a la Cocollona paseando río arriba y río abajo hasta que sale la primera luz del sol.


"Leyendas de una ciudad con cuatro ríos"



1 comentario:

  1. Cocollona... Qué originalidad xD

    Un tanto raro el relato, pero me gusta ^^

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